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​¡Nace Spacebee! ¿Por qué?

14 febrero, 2014
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Quizás sería exagerado (y también poco original) decir que Spacebee es un sueño convertido en realidad. Lo que sí podemos decir es que, desde ahora, es una realidad.

Tampoco sería justo decir que, “tras años dándole vueltas…” porque lo cierto es que la idea surge hace tan solo cinco meses: la verdad es que a los que estamos detrás de Spacebee no nos gusta hablar y hablar de forma abstracta de algo que tiene vocación de ser muy concreto. Tenerlo claro ayuda a ponerse en marcha rápido. Y tener un buen equipo hace el resto.

No queremos iniciar aquí una larga disertación sobre los orígenes metafísicos de Spacebee, pero sí ofrecer una pequeña reflexión para explicar de dónde venimos y algunas de las motivaciones que hay detrás de este proyecto:

En la era en la que vivimos, parece que el bien y el mal vienen determinados por el crecimiento económico. Todo converge en hacernos creer que, cuanto más crece la economía, mejor estamos, y viceversa. Uno de los numerosos fallos de este paradigma, es que muchas veces producimos y disponemos de recursos que utilizamos de forma muy parcial. Entonces, si muchas veces producimos 100 y sólo aprovechamos 50, ¿realmente nos sirve para algo todo este “exceso de capacidad”? ¿O más bien es una pena desaprovechar estos recursos, y además, estar pagando por lo que no estamos usando?

De esto existen ejemplos concretos en muchos campos, y esta paradoja podría ser uno de los fundamentos del consumo colaborativo o la economía del compartir. Esta tendencia consiste en compartir recursos de los que uno ya dispone (casas, coches, ropa, herramientas, etc.) para aprovecharlos mejor. Y sus beneficios no son sólo económicos: también implican a menudo un beneficio social (los que comparten quedan enriquecidos por la interacción que ha tenido), un beneficio medioambiental (se queman menos recursos para obtener lo mismo) y una mayor flexibilidad para todos (dispongo de lo que necesito cuando lo necesito). Algunos de nosotros venimos de Amovens.com, desde donde hemos tenido la oportunidad de observar esta dinámica en el ámbito de los desplazamientos en coche.

Seguro que muchos habéis observado estos mismos desequilibrios e ineficiencia en la gestión de los espacios profesionales. Al menos nosotros, que venimos de campos profesionales variados, hemos coincidido en observar oficinas sobredimensionadas, con espacios infrautilizados, salas que se utilizan entre poco y nada, aulas con las persianas bajadas y la luz apagada porque no hay cursos programados, consultas dimensionadas para otros tiempos, mejores, donde el volumen de uso era mayor, locales comerciales con el cartel “Disponible” descolorido por el tiempo…

Y, en el otro lado, empresas y profesionales que se abren camino de manera autónoma, independiente, que no pueden incurrir en costes fijos ni compromisos de permanencia. Que, con frecuencia, realizan su actividad desde casa, en un intento de ahorrar costes, aún a costa de que la lavadora, el portero o el peque les distraigan.

O Start-ups que arrancan con recursos escasos y más ilusión que financiación, que si dispusieran de un espacio adecuado (aunque sea para organizar reuniones con un cliente), su nivel de creatividad e impulso se multiplicaría exponencialmente.

Y tantos y tantos ejemplos que se nos han ido ocurriendo a medida que cocinábamos, a fuego lento pero paso firme, la idea de Spacebee. Y que seguro que tú, ahora, al leer estas líneas, también tienes en la cabeza.

Desde Spacebee, nos proponemos casar estas dos realidades poniendo en contacto los que tienen espacio para aburrir con los que están aburridos porque no disponen de un espacio adecuado para realizar sus proyectos profesionales. Pretendemos aportar flexibilidad en un campo en el que las reglas son demasiado rígidas para muchos proyectos de las empresas y los profesionales. Aquí te contamos cómo lo hacemos.

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